Q - R E A D Y B Y Q U I R N P R E V E N C I N

Ayudar a los demás te ayudará a ti mismo: vuélcate

personas haciendo voluntariado

En la actualidad, podemos ver en los medios de comunicación y a nuestro alrededor, cómo mucha gente ayuda a los más necesitados, económicamente o realizando tareas como voluntarios, incluso sacrificando sus propios bienes, su tiempo, su modo de vida, etc.

Los psicólogos dan seis explicaciones posibles a por qué se lleva a cabo la conducta de ayuda, definida como aquella que tiene como consecuencia proporcionar algún beneficio o incrementar el bienestar de otra persona.

 

Aprendizaje social

Que las personas ayuden o no, depende del aprendizaje adquirido durante la vida. Si aprendemos de nuestro entorno que las conductas prosociales son algo bueno y deseable, las personas tenderán a ayudar más y se auto recompensarán por esas conductas.

 

Ayudar para reducir la tensión

Normalmente sentimos malestar al ver a otra persona sufrir y puede producirnos sentimientos negativos como la culpa o la tristeza. Esta explicación nos lleva a la conclusión de que, a veces, no ayudamos por terminar con el sufrimiento de otra persona, sino para aliviar esa tensión o malestar propio.

 

Normas y roles sociales

Nuestro comportamiento está influido por las normas que establece la comunidad, de modo que marcan cuál es la conducta apropiada en casa situación y los comportamientos que se espera que tengamos.

Esa teoría implicará ayudar por sentir la obligación de hacerlo, ya que el no cumplimiento de estas normas puede conllevar sanciones (materiales, sociales…). Por ejemplo, entre muchas otras, existe una norma social (implícita) de reciprocidad: tenemos que ayudar a quien antes nos ha ayudado a nosotros, o a quien esperamos que nos pueda ayudar en un futuro.

 

Intercambio o equidad

Esta explicación nos lleva a que, si una persona recibe ayuda, intentará devolverla porque de este modo la relación continuará siendo beneficiosa para ambas partes. Por otra parte, aunque la necesidad de la víctima por recibir ayuda sea clara y la responsabilidad de la persona que va a ayudar también, el hecho de prestar ayuda o no, dependerá del análisis en términos de costes y beneficios que el observador realiza.

Desde este punto, el observador intentará maximizar las recompensas y minimizar los costes que supone ayudar y no ayudar: los costes de la ayuda pueden ser el esfuerzo, el tiempo y el valor económico, así como sufrir algún daño físico y consecuencias psicológicas aversivas, mientras que las recompensas por ayudar estarán asociadas al hecho de sentirse bien por haber ayudado al otro.

 

Atribución

Las atribuciones causales son las explicaciones que las personas realizamos sobre las causas de distintos acontecimientos, en este caso de que una persona necesite ayuda. Hay investigaciones que demuestran que es más fácil que se preste ayuda a víctimas consideradas inocentes que a quienes se consideran responsables de lo sucedido.

Sin embargo, existe un sesgo llamado diferencias actor-observador: el actor, (la persona que necesita ayuda), tiende a atribuir su necesidad a factores externos, mientras que el observador lo hace a factores personales del propio actor.

 

Incremento o mantenimiento de la autoestima

Esta teoría nos dice que las personas ayudan con la finalidad de mantener su autoestima o incluso para recuperarla, en el caso de sentirse poco valiosos o eficaces. Dos aspectos a destacar respecto a la autoestima: autoestima personal, es decir, la parte individual de la persona, en función de los recursos personales que posea y la autoestima social, en la que se encuentran los grupos con los que se está involucrado: el que recibas más o menos aprobación de dichos grupos sociales también determinará tus recursos y enriquecimientos.

Todas estas explicaciones de por qué ayudamos no son excluyentes, puede que en diferentes momentos ayudemos por distintas causas y que todo ello vaya cambiando, además, a lo largo de la vida. En cualquier caso, la conducta de ayuda será algo positivo que repercutirá tanto en los demás como en nosotros mismos.