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Absentismo, alergia y preguntas frecuentes

persona con alergia en sofá con perro

Las alergias y las enfermedades que generan han ido aumentando progresivamente en los últimos años hasta convertirse en un problema sanitario y laboral.

Las alergias son un conviviente habitual en los entorno sociales y laborales de forma, que casi todos somos o conocemos a alguien con problemas de este tipo.

A nivel laboral, las alergias han escalado hasta ser el 3 y 4 grupo más habitual de enfermedad profesional.

Determinados agentes pueden causar efectos sobre la piel (dermatitis). Los peligros químicos más importantes son los agentes irritantes, sensibilizantes, foto sensibilizantes y acnegénicos. Determinados ambientes pulvígenos, producen efectos a nivel bronquial/pulmonar por irritación por inhalación.

Según nuestros datos, observamos un porcentaje entre el 2 y 5% de bajas por IT, de origen respiratorio, en función de la época de año. Encontramos los picos de frecuencia coincidiendo con los momentos de picos alergénicos.

Conozcamos un poco más la alergia.

Preguntas frecuentes sobre la alergia

1. ¿Qué es la alergia? La alergia es una respuesta exagerada del sistema inmune (sistema de defensa del organismo ante las agresiones externas) ante el contacto con sustancias externas, conocidas como alérgenos.

2. ¿Nacemos alérgicos? No.

3. ¿Por qué hay personas alérgicas? Hay una predisposición, de forma, que nos vamos sensibilizando progresivamente. En los primeros contactos con el alérgeno, no suele haber respuesta, sino que se produce una sensibilización. En los contactos sucesivos la respuesta va siendo más intensa.

4. ¿Cómo entramos en contacto con los alérgenos? Hay tres formas principales: vía aérea, contacto e ingestión o inoculación.

Vía aérea o inhalación: suela afectar a los órganos expuestos al aire, tales como: vías respiratorias (nariz, boca, bronquios), ojos y posiblemente piel.

4.1 ¿Qué alérgenos se inhalan? Pólenes, ácaros, epitelios de animales, hongos.

  • Pólenes: son granos microscópicos de algunas plantas. Son muy numerosos y varían según la zona y la época del año. Un otoño e invierno lluviosos, favorecen mayores niveles de pólenes. El sol y el viento favorecen su liberación.

Los más habituales son de: gramíneas (hierbas, cereales), olivo, anicónicas (plantas de adorno en urbanizaciones), plátano de sombra, encinas.

A continuación, indicamos las épocas del año y los pólenes más habituales:

    • Gramíneas: Marzo-Agosto
    • Olivo: Marzo-Mayo
    • Plátano: Abril
    • Arizónicas: Enero-Marzo
    • Encina: Abril-Junio
  • Ácaros: pequeños animales que viven en lugares con temperaturas y humedades elevadas. Nos interesan sobre todo los del polvo doméstico o los de los almacenes, silos de cereales o harinas. En las casas, suelen estar en colchones, almohadas, alfombras, cortinas, mantas.
  • Hongos: organismos que viven tanto en el exterior como en el interior de las viviendas. Fundamentalmente en lugares húmedos y con falta de limpieza.
  • Epitelios de animales: fundamentalmente a partir de animales de compañía. Más de 50 animales pueden causar alergia. Hasta 6 meses después de la retirada del animal, se siguen encontrando alérgenos.

Contacto: más habitual en mujeres. Típico del látex, alimentos y epitelio de animales. Hay un segundo grupo que incluye metales, medicamentos y agentes químicos (fragancias, tintes…).

Ingestión/inoculación: alimentos y aditivos alimentarios, parásitos (anisakis), medicamentos. Por inoculación, destacamos alimentos y picaduras de animales (avispas).

5. ¿Qué ocurre tras el contacto con el alérgeno? Nuestro organismo responde, liberando unas sustancias, que generan inflamación.

6. ¿Cómo se manifiesta la alergia en las personas? Habitualmente en forma de asma, rinitis, conjuntivitis o dermatitis. Menos habitualmente de forma digestiva y la más severa, con síntomas generalizados o anafilaxia.

  • Asma: se produce una inflamación de las vías respiratorias. Se manifiesta por la aparición de “pitos o silbidos” al respirar, tos, sensación de falta de aire o fatiga.
  • Rinitis: es la más frecuente. Hay una inflamación de las fosas nasales. Se manifiesta como estornudos, mucosidad muy líquida, congestión, picor nasal. A veces llega a afectar a ojos y oídos. Puede manifestarse todo el año o en determinadas épocas.
  • Conjuntivitis: inflamación ocular. Se manifiesta como lagrimeo, picor de ojos, enrojecimiento. En ocasiones puede afectar a otras zonas, apareciendo pólipos nasales, otitis y sinusitis.
  • Dermatitis/urticaria: inflamación de la piel. Se manifiesta como habones, ronchas, eccemas y picor intenso de la piel.
  • Digestivos: inflamación digestiva. Se manifiesta como rechazo de alimentos, picor de boca, retortijones, nauseas/vómitos y diarrea.
  • Anafilaxia: es una reacción severa. Puede manifestarse como cualquiera de los síntomas antes referidos, pero con alta intensidad. Puede generar, dificultad para tragar, dificultad para respirar, aumento en la frecuencia del corazón, bajada severa de la tensión arterial, pérdida del conocimiento y si no se trata a tiempo, parada cardiorrespiratoria y muerte.

7. ¿Cómo se trata? Lo primero, ante cualquier sospecha de ser alérgico, debes acudir a tu médico. Realizará los estudios pertinentes y aplicará el tratamiento más adecuado. Los tratamientos se basan en los conocidos antihistamínicos e inhaladores, además de corticoides y “vacunas” que se utilizarán en función del tipo de alergia y su severidad.

Medidas preventivas

Sigue siendo un pilar fundamental, la primera piedra del tratamiento. Vemos que son situaciones que se dan de forma cotidiana tanto en nuestra vida como en el trabajo. Tenemos que intentar evitar o minimizar los contactos con los diferentes alérgenos. Debemos hablar con nuestro SPRL y estar atentos al uso de los EPIS pertinentes.

Hablamos a continuación de los más habituales.

Ácaros: limpieza del domicilio por lo menos 1 vez por semana (polvo, cortinas, alfombras…), evitar humedad por encima del 50%, mantener la temperatura del domicilio por debajo de 25º ventilar.

Hongos: retirar/arreglar humedades del domicilio, evitar humedad por encima del 50%, ventilación adecuada, limpiar los filtros de los aires acondicionados, disminuir el número de plantas de interior.

Pólenes: hay que prestar especial atención a las épocas en las que somos sensibles. En esos momentos, evitar realizar ejercicio en el exterior, salidas al campo, ventilar la casa lo justo, limpiar los filtros del aire acondicionado, no tender ropa en el exterior, limpiar la ropa tras salidas al exterior. Limitar el uso de lentes de contacto e hidratar bien el ojo.

Epitelios de animales: de forma drástica, evitar convivir con los animales. Si no es posible, intentar que tengan lugares de convivencia fuera de la vivienda. Ventilación diaria del domicilio. Limpieza adecuada de los animales.

Por último, señalar que aquellas personas que son alérgicas o sensibles pueden verse afectadas por la exposición a vapores o sustancias irritantes, tales como: humo del tabaco, humos de coches/contaminación, vapor de lejía, pintura, disolventes, perfumes…. e incluso los cambios bruscos de temperatura.